
"La mía venía igual"
Llevaba días con la molestia provocada por una de las muelas del juicio, así que no me quedó de otra que pedir hora para la extracción. La sentencia ya tenía hora y fecha: Jueves 02 de septiembre a las 4 de la tarde y ahí estaba yo temblando en la sala de espera, salió del box el cirujano que me atendería y me pregunto: "¿Vienes a sacar la muelita?". "sí" le respondí yo y al verlo alejarse agregué: "¿Qué muelita? muela maricona y la conche...." frase que interrumpió la mirada de reproche de mi madre.
Entré y de partida me pusieron 5 "tubitos" (el cirujano hablaba todo en chiquitito, cómo si eso me fuera a aliviar) de anestesia y empezó, me taparon la cara con un paño color verde oscuro que sólo dejaba mi boca al descubierto, cerré los ojos y me agarré del asiento como si fuera una nave espacial a punto de despegar violentamente. Inicialmente desaparecí de esa sala, mis pensamientos me llevaron directo a los brazos de mi novia, luego la vi riendo con una tiza en la mano dibujando estrellas en el cielo y finalmente a mi lado, las dos boca arriba mirando el universo con las manos entrelazadas. Me hubiese quedado para siempre ahí, pero un sonido realmente horrible me saco de mis pensamientos, el dolor se hizo intenso y no evité quejarme, lo que hizo que aumentaran la anestesia.
Me explicaron que la famosa "muelita" era gigante, por lo que la estaba haciendo pedazos para poder sacarla. Sentí mucha presión, luego una maquina cortando y luego un tirón constante, que resulto ser el cirujano luchando con la raíces.
En fin, llegué a mi casa atontada del dolor producto de esas dos horas de batalla, con la boca aún anestesiada y llena de sangre.
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