
Luego de estar juntas esta mañana, me costó mucho dejar de abrazarte. Iba entre tus brazos aliviada, desconectada de todo, reemplazando el aire de la ciudad por tu respiración y decir "nos vemos" salio con tal esfuerzo que me sentí una escolar descubriendo el amor por primera vez.
Tomé mi libro para que el viaje de regreso se hiciera más corto, leía "veronika decide morir" y mi cabeza se lleno de pensamientos, esa chica que no persiguió sus sueños, que se rodeo de defensas para no ser herida y que finalmente se llenó de amargura hasta decidir acabar con su vida... para luego, ya condenada a muerte, descubrir que había más.
Me entristecí por ella, pero al mismo tiempo di gracias, porque estuve a punto de cerrarme yo también a las posibilidades... ese miedo de ser herida otra vez no me embargó al punto de rodearme de muros y aunque llegaron más daños, ahora estaba tocando la felicidad.
Al salir del metro caminé distraída, canté la canción que sonaba en mis oídos, estiré mis brazos y caminé por la orilla de la acera, me acerqué a la reja donde vive ese perro cojo que siempre asoma su cabeza cuando me ve para que le haga cariño, le dije que no fuera tan pesado con los transeúntes y acaricie su cabeza, me reí de nada y de todo y puse la palma de mi mano contra mi corazón y lo sentí aliviado palpitar.
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