lunes, 22 de noviembre de 2010

El amor de un demonio

 Ella parecía una chica como cualquier otra, pero en realidad provenía de las profundidades, se había escapado del infierno apenas tuvo consciencia de que vivía en él. Salio a la superficie envuelta en llamas e impregnada de olor a azufre. Sin siquiera entenderlo llevaba intrínseca la necesidad de alimentarse de almas, de sembrar mentiras y mutilar corazones.
 Estaba condenada a herir constantemente a quienes llegaba a querer y pobre de aquel que de ella se enamorara, porque el amor era su alimento favorito.

 Pasó el tiempo y comenzó a tornarse un poco más humana, pero aún convivía con la dualidad de su corazón, pero ya bien sabia de disimular su oscuridad interior con una deslumbrante sonrisa que evitaba miraran dentro de sus ojos llameantes y profundos como un abismo de lamentos. Un día llego una chica, que era un ángel caído, había entregado sus alas a cambio de la posibilidad de tocar lo terrenal, la curiosidad le llevo a ese lugar de sensaciones incompletas, donde la felicidad era inconstante y ansiada. El olor a azufre penetro sus sentidos y se encontró con la niña que cargaba el infierno en su pecho, una demonio desesperada por conseguir humanidad y sin siquiera entenderlo, la imagen de esa criatura en constante lucha contra su maligna naturaleza enterneció cada fibra de cuerpo, le extendió sus brazos, le susurro al oído palabras de amor en un lenguaje que aunque la demonio desconocía entendió, pero a las que no supo responder más que con lágrimas, porque aún no aprendía a amar...

Y esa ángel se enamoro, sabiendo que nunca recibiría a cambio más que dolores y angustias, pero no le importo. Se entregó por completo y a la vez fue tragando pedazos de infierno imposibles de digerir por su cuerpo, día a día se intoxicaba y enfermaba mientras que la niña demonio sentía su infierno desaparecer paulatinamente, hasta que un día escaparon de su boca palabras de amor y comprendió que estaba aniquilando a la persona que más amaba, pero ya era tarde, aunque lo quiso detener, el cuerpo de la ángel estaba infectado con un veneno mortal.

Una fría noche de invierno sería la única testigo de una demonio enamorada, en lágrimas, pidiendo perdón a una ángel agonizante entre sus brazos. Y que crueldad de la vida, que humanizo a ese duro corazón en el momento exacto para comprender el dolor de herir a muerte a quien más amaba.

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