Llevo días ahí, como si hubiese perdido el conocimiento, lentamente abro mis ojos y me encuentro recostada sobre la calle, la caída me ha dejado serias magulladuras y todo el cuerpo me duele. Trato de respirar y pareciera que mis pulmones estuviesen llenos de tierra, llega la desesperación y con ella las lágrimas.
No logro descifrar como caí de tal manera, sólo sé que tengo dos opciones continuo allí o me levanto, entonces me invade la determinación, me levanto, sacudo mis ropas y miro al frente, esa calle desconocida y solitaria se abre ante mí, respiro hondo, viene el viento frío a golpear mi rostro y me arranca una sonrisa. Entonces parto, comienzo a correr, siento mis pies golpeando el asfalto y mis respiración y latidos acelerarse. Las heridas ascienden por mis nervios hasta mi cerebro y duele como el infierno, pero no me detengo, echo a reír porque sigo con vida.

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