¿te darás cuenta de lo mucho que duelen algunas cosas tan sencillas? al punto de hacerme llorar cómo una niña chica. Estoy llena de carencias, pero acostumbrada a no quejarme por ninguna...
lela's land
miércoles, 21 de marzo de 2012
martes, 6 de septiembre de 2011
tonta felicidad
Aquella noche comprendí que siempre estarás en mi corazón, pero ¿sabes? no es molesto, de ti sólo guardo dulces recuerdos. Lo sé cada vez que veo tus fotografías y no puedo evitar sonreír de verte tan feliz. Es una lastima que decirte que siempre te amaré, resultaría jodidamente inadecuado
jueves, 28 de julio de 2011
Centrifuga
Dejo escapar ese gesto tan mío, pero que nadie sabe que robé de ti... no sé si decir que lo "robé" porque en realidad nunca lo quise, simplemente quedó ahí impreso en mí, cómo tus caricias y arañazos, todos en mi piel de forma inevitable, mezclados contradictoriamente. Que vergüenza saber que hay una parte de mí tan frágil cómo una adolescente ignorante, que vergüenza esas feas cicatrices que aparecen bajo el sol en los días de verano, que patético sentir miedo de esta manera y que increíble que quienes más me quieren, te han llegado a odiar con tal propiedad, cómo si les hubieras lastimado a ellos directamente y ahora cómo les digo a todos que de tal modo estarían odiando pequeñas fracciones arraigadas en mi alma, en mis palabras, en mis gestos, en esta mirada fría que te aprendí.
Y si fuera tan sencillo cómo apartar nuestras partículas y dejarme sólo a mí, sólo a la original, creo que no lo aceptaría y si dijera que sí caería en la deshonestidad, porque al final la gracia de haber cometido tanto errores, fue el jodido aprendizaje. Lo más probable es que si vinieras hasta mí a pedir perdón, tendría la amabilidad de decir que fuiste uno de mis errores favoritos.
miércoles, 20 de julio de 2011
divagaciones sobre bien y maldad
Recuerdo un momento de mi vida en que me di cuenta de ciertos impulsos y pensamientos que yo calificaba de negativos, en ese entonces era muy niña y muy creyente en dios, así que recuerdo haber ido a la capilla y haberme escondido detrás de el altar, debajo de una imagen de Jesús crucificado y recé, le pedí que me hiciera buena con todas mis fuerzas. No sé porque tenía tanto miedo de convertirme en una mala persona, creo que hasta el día de hoy persiste en mí un miedo a actuar mal. Cuando salí de cuarto medio yo ya no creía en la iglesia, ni en dios. No tengo una explicación clara de porqué dejé de creer, fue sólo algo que dejé de sentir. Para mí al final lo importante siempre fue actuar correctamente, sin temer a un infierno y sin esperar un cielo. Sabia ya bien que mi infierno era el peso que podía imponer mi propia consciencia. Ahora la tarea más difícil es descubrir que es actuar bien, qué es lo correcto, nunca pensé en la posibilidad de tener tanta influencia en la vida de otras personas, mis actos pueden herir hondamente a los otros. Dan ganas de salir corriendo y no dejar que nadie se te acerque. Pero la línea se vuelve difusa, cuando mis sentimientos me impulsan a buscar la cercanía de alguien. Entonces realmente no sé cómo actuar, porque el amor me vuelve vulnerable y débil, la opción de huir deja de ser posible. Y ya no soy capaz tampoco de exponerme a los daños cómo la primera vez, soy precavida y pongo mis escudos, mis salvavidas y mis pasos se vuelven lentos y temblorosos y cuando me veo amenazada retrocedo, observo y espero.
martes, 19 de julio de 2011
de Harry Potter y las reliquias de la muerte
Finalmente vi el final de la saga de Harry Potter y debo decir que con sorpresa derramé mis lágrimas durante la película. Honestamente no lloré por la película en sí, sino por el significado real que tuvo para mí. Mientras veía esas escenas en que la magia era la protagonista, volví a mi primer encuentro con los libros de Harry Potter, cuando mi mamá solía llevarme de vez en cuando a la librería y me dejaba elegir un libro a gusto, cosa que ella sabia, me hacia increíblemente feliz, yo con unos 11 años honestamente escogí el libro por la portada, dónde se veía al niño de lentes luchar contra una serpiente y con una ave color rojo tras de él, cuando lo pedí la vendedora, me dijo que esa era el segundo y me enseñó el primero, el cual acabé comprando. Lo leí en días, me atrapó en forma inmediata. Así en medio del cine, me vi, cuando leía en las filas de la oración en las mañanas y la profesora me golpeaba el libro por detrás dándome en la cara con las paginas, o en los recreos, cuando abandonaba la horas de juego para leer. En ese tiempo todo era una creación de mi mente y fue un mundo infinitamente más mágico que el que cualquier película podría ofrecerme. Las aventuras de Harry Potter me acompañaron toda mi infancia y crecimos juntos y hoy fue bonito y emocionante recordarlo, mientras veía el final en el cine. Y eso, eso es magia para mí, esa absurda felicidad que me embargó por completo.
viernes, 8 de julio de 2011
vivir sin mí
Yo vivía en una burbuja, había decorado las murallas con dibujos de mi infancia y la había amoblado con sueños, dentro de ella reinaba una felicidad ingenua e infantil que era mi única realidad y todo el resto lo veía desde lo alto y me parecía ajeno e irreal. Del día en que mi burbuja se destruyó poco recuerdo, pero de lo más alto llegué a lo más bajo, a las profundidades y me levanté aturdida y enloquecida, ya sin mis muros coloridos protegiéndome me armé con puro orgullo y pasé a estar constantemente sonriente, ebria y pérdida sin saber quien era, pero sonriente, triste y devastada, pero sonriente, planeando acabar con mi vida pero sonriente, siempre siempre sonriente. Siempre contando mis tristezas entre risas, para que el resto riera conmigo, porque si alguien me dirigía una mirada de lastima, me sentía realmente herida y patética. De pronto ya no confiaba en nadie, todos me habían fallado, familia, amigos, pareja y yo los maldecía para mis adentros, mandándolos a la mierda a todos, buscándolos a ratos cuando la soledad pesaba más de lo soportable. Al final me di cuenta que tenía el corazón podrido, me habían envenenado y yo sólo lo dejé estar. Había bajado 15 kilos para ese entonces, me había cortado el pelo con mucho estilo y había comprado un montón de ropa. Comenzó a hacerse me habitual ir a discos, dónde siempre se me acercaban mujeres a hablarme sobre mi pelo, mi aroma, mis ojos, mis labios, mi estilo y luego me pedían un beso, a modo de recompensa por lo piropos, a mí ya en estado etílico, me daba lo mismo, así que las besaba y luego fingía ir al baño para no tener que escucharlas más. En eso me había transformado: en un envase vacío, en una adicta al alcohol y al carrete. Porque ebria no sentía nada, me borraba y dormía sin pesadillas, con la mente en blanco. Entonces una amiga me escribió, una ex compañera del colegio y me dijo, que esa no era yo, qué que estaba haciendo y luego la parte que me golpeo más fuerte que me había transformado en mi ex. Corrí al baño a vomitar y me vi en el espejo, desgastada, con ojeras, pálida y con los ojos inexpresivos. No era yo, no era yo en lo absoluto y me eché a llorar amargamente durante horas y así seguí por varios días, dejé de salir, saqué todos los recuerdos dolorosos de mi pieza y los metí en una caja, empecé a llamar a mis amistades más antiguas, las que realmente me conocían, dejé de tomar por completo y empecé a hacer mucho ejercicio. Me levanté, aún ni sé cómo, pero lo hice y me sentí tan orgullosa de mí misma y desde ese entonces ya nada me parece tan terrible, siempre pienso en la solución, en el lado positivo del asunto, aunque sea una mierda gigante la situación. Lo que sí, mis ojos nunca volvieron a ser los mismos.
lunes, 20 de junio de 2011
ciertos lugares
Estaba exactamente tal cómo lo recordaba, el aroma era el mismo, los sonidos, los edificios, los arboles. De toda esa escena lo único que me parecía distinto, era yo. En aquel entonces ni siquiera era capaz de saber dónde estaba parada, realmente ni siquiera me importaba, yo avanzaba sujetando su mano y el resto... el resto me daba lo mismo.
Yo he cambiado tanto desde entonces que incluso los recuerdos que vienen a mi mente parecen imágenes ajenas a mí, cómo si viese a alguien vivir todas las situaciones desde mi asiento de espectadora. Incluso solté una carcajada cuando tomé la micro, yo ni siquiera era capaz de tomar una micro sola entonces, todo me asustaba. Cómo me ha alegrado sentirme más mujer, más grande y entonces fui tan consciente de que estoy en camino correcto, de que ya mucho antes tomé la decisión correcta, decisión cuya verosimilitud se vio empañada con las dificultades, con todo el dolor que trajo consigo. Lo que me parece normal ya que es típico de mí reaccionar según las sensaciones que algo me produce y la primera que surgió en mí cuando le puse fin a mi relación fue... no la puedo describir... diría que de pronto no pude respirar más, de un momento a otro no era capaz de nada, ni siquiera de levantarme porque para mí no había nada por lo que valiese la pena seguir con vida. Y mi mente sólo se perdía en torcidas maquinaciones de cómo ponerle fin a todo.
Hoy miré todo aquello hacia atrás y estaba tan equivocada entonces, tan perdida, todo aquello ni siquiera daba para una introducción de mi vida. No voy a olvidar, no voy a olvidar nada de esto, en especial lo que más dolió porque olvidar significaría cometer lo mismos errores.
Se han perdido tantas cosas de esta caja fuerte que es mi corazón, pero bajo un piso falso viven tranquilos mis más dulces sueños y a ellos nadie les puede dañar.
Yo he cambiado tanto desde entonces que incluso los recuerdos que vienen a mi mente parecen imágenes ajenas a mí, cómo si viese a alguien vivir todas las situaciones desde mi asiento de espectadora. Incluso solté una carcajada cuando tomé la micro, yo ni siquiera era capaz de tomar una micro sola entonces, todo me asustaba. Cómo me ha alegrado sentirme más mujer, más grande y entonces fui tan consciente de que estoy en camino correcto, de que ya mucho antes tomé la decisión correcta, decisión cuya verosimilitud se vio empañada con las dificultades, con todo el dolor que trajo consigo. Lo que me parece normal ya que es típico de mí reaccionar según las sensaciones que algo me produce y la primera que surgió en mí cuando le puse fin a mi relación fue... no la puedo describir... diría que de pronto no pude respirar más, de un momento a otro no era capaz de nada, ni siquiera de levantarme porque para mí no había nada por lo que valiese la pena seguir con vida. Y mi mente sólo se perdía en torcidas maquinaciones de cómo ponerle fin a todo.
Hoy miré todo aquello hacia atrás y estaba tan equivocada entonces, tan perdida, todo aquello ni siquiera daba para una introducción de mi vida. No voy a olvidar, no voy a olvidar nada de esto, en especial lo que más dolió porque olvidar significaría cometer lo mismos errores.
Se han perdido tantas cosas de esta caja fuerte que es mi corazón, pero bajo un piso falso viven tranquilos mis más dulces sueños y a ellos nadie les puede dañar.
sábado, 5 de marzo de 2011
distante y cercana a la vez
Lo ultimo que vi antes de recostarme junto a ella fue su linda cara con una sonrisa algo triste, que me enterneció hondamente, no sabría explicarlo pero podía sentir que pensamientos atravesaban su cabeza en ese momento, así que no me sorprendí cuando buscó mi abrazo acurrucándose contra mí con actitud distante y orgullosa, aún así aunque ella no me veía yo le sonreí con ternura deseando desde el fondo de mi corazón que mis brazos a su alrededor hicieran desaparecer momentaneamente su tristeza y preocupaciones, en seguida busqué su cabeza y la acaricie, haciendo a un lado la atracción que sentía por ella.
miércoles, 12 de enero de 2011
divagación en una noche de verano
quiero imperar sobre esa parte inaccesible de mí... es raro lo que pasa, porque en medio del oleaje de dudas que me sumerge, trato de nadar con todas mis fuerzas y cuando pareciera que la corriente simplemente me arrastrará me aferro a sus brazos, reposo mi cabeza en su pecho y viene la paz y mascullo: "esta bien, esto esta bien" y quiero tiempo, más tiempo, pero eso ya no sólo depende de mí, dónde iré a parar... lo más probable es que sea en su limite, porque el mio se a tornado difuso
lunes, 3 de enero de 2011
pesadilla a las seis de la mañana
Me ha despertado esta pesadilla:
Voy caminando por aquella calle oscura que tanto conozco y disfruto recorrer antes de llegar a casa entre saltitos y canciones, pero hoy es distinto, voy lo más rápido que puedo, con zancadas violentas y los puños apretados, al llegar al portón verde me detengo, dejo escapar un alarido entre dientes y rebusco en mis bolsillos por mis llaves, cuando por fin las encuentro, las retengo entre mis manos, mirando la cerradura fijamente, finalmente no las uso y mis puños van a dar con violencia contra la fría superficie metálica, entonces me deshago en lágrimas, mientras me deslizo como si me fallaran la piernas y caigo de rodillas maldiciendo, llorando, agarrándome los cabellos como si me los quisiera arrancar y pronuncio su nombre rodeado de interrogantes, finalmente logro tranquilizarme y entro a mi casa, avanzo por los pasillos sin encender la luces, a oscuras, hasta que doy con mi habitación, allí me siento segura de los ojos curiosos y vuelvo a llorar sin querer evitarlo, con toda mis fuerzas, con toda la tristeza y es tanto el dolor que no lo soporto y en un último intento desesperado me arranco el corazón y lo lanzo con tal violencia, que se hace trizas.
Me quedo inmóvil, vacía como una cascara inútil recostada en el suelo, mirando brillar muy cerca de mi rostro un trocito de mi corazón deshecho y no hay ningún sentimiento en mí, ni tristeza, ni vergüenza, ni rabia, todo cesa...
¿Alguien será capaz de criticar el esfuerzo que hago en juntar cada día un trozo más de corazón? ...
Y de algún modo no he sido sólo yo la que se ha vuelto loca buscando a gatas esos diminutos fragmentos, son tantas las personas que me han venido a ayudar, algunas que ni siquiera esperan un gracias, quieren simplemente volverme a ver sonreír...
así que ahora que estoy volviendo a reír y sentir, no dejaré que nadie me señalé, menos aún quienes no han participado, quienes ni saben lo que han sido estos días para mí, si me quieren triste, dense media vuelta porque no les daré en el gusto.
Voy caminando por aquella calle oscura que tanto conozco y disfruto recorrer antes de llegar a casa entre saltitos y canciones, pero hoy es distinto, voy lo más rápido que puedo, con zancadas violentas y los puños apretados, al llegar al portón verde me detengo, dejo escapar un alarido entre dientes y rebusco en mis bolsillos por mis llaves, cuando por fin las encuentro, las retengo entre mis manos, mirando la cerradura fijamente, finalmente no las uso y mis puños van a dar con violencia contra la fría superficie metálica, entonces me deshago en lágrimas, mientras me deslizo como si me fallaran la piernas y caigo de rodillas maldiciendo, llorando, agarrándome los cabellos como si me los quisiera arrancar y pronuncio su nombre rodeado de interrogantes, finalmente logro tranquilizarme y entro a mi casa, avanzo por los pasillos sin encender la luces, a oscuras, hasta que doy con mi habitación, allí me siento segura de los ojos curiosos y vuelvo a llorar sin querer evitarlo, con toda mis fuerzas, con toda la tristeza y es tanto el dolor que no lo soporto y en un último intento desesperado me arranco el corazón y lo lanzo con tal violencia, que se hace trizas.
Me quedo inmóvil, vacía como una cascara inútil recostada en el suelo, mirando brillar muy cerca de mi rostro un trocito de mi corazón deshecho y no hay ningún sentimiento en mí, ni tristeza, ni vergüenza, ni rabia, todo cesa...
¿Alguien será capaz de criticar el esfuerzo que hago en juntar cada día un trozo más de corazón? ...
Y de algún modo no he sido sólo yo la que se ha vuelto loca buscando a gatas esos diminutos fragmentos, son tantas las personas que me han venido a ayudar, algunas que ni siquiera esperan un gracias, quieren simplemente volverme a ver sonreír...
así que ahora que estoy volviendo a reír y sentir, no dejaré que nadie me señalé, menos aún quienes no han participado, quienes ni saben lo que han sido estos días para mí, si me quieren triste, dense media vuelta porque no les daré en el gusto.
domingo, 2 de enero de 2011
nuevo año
No pertenezco... no hay un lugar físico que me até, así que tengo mi pies bien dispuestos para ir a donde sea, conocer y asombrarme. No necesito exagerar, así que la sencillez me hace sonreír. No señalo, así que no permito que otros me señalen. Amo, amo la vida, las sensaciones y a las personas que alegran mis días. Tengo el control, mi vida me la hago yo, nadie va a venir a decirme como llevarla.
1,2,3 aquí vamos, empieza un nuevo año, mi nuevo desafío, lo voy a exprimir, lo voy a reír, a llorar, a amar, a perdonar... prepárate que he ganado nuevas fuerzas y te llevaré al extremo.
martes, 21 de diciembre de 2010
lunes, 20 de diciembre de 2010
a correr
Llevo días ahí, como si hubiese perdido el conocimiento, lentamente abro mis ojos y me encuentro recostada sobre la calle, la caída me ha dejado serias magulladuras y todo el cuerpo me duele. Trato de respirar y pareciera que mis pulmones estuviesen llenos de tierra, llega la desesperación y con ella las lágrimas.
No logro descifrar como caí de tal manera, sólo sé que tengo dos opciones continuo allí o me levanto, entonces me invade la determinación, me levanto, sacudo mis ropas y miro al frente, esa calle desconocida y solitaria se abre ante mí, respiro hondo, viene el viento frío a golpear mi rostro y me arranca una sonrisa. Entonces parto, comienzo a correr, siento mis pies golpeando el asfalto y mis respiración y latidos acelerarse. Las heridas ascienden por mis nervios hasta mi cerebro y duele como el infierno, pero no me detengo, echo a reír porque sigo con vida.
No logro descifrar como caí de tal manera, sólo sé que tengo dos opciones continuo allí o me levanto, entonces me invade la determinación, me levanto, sacudo mis ropas y miro al frente, esa calle desconocida y solitaria se abre ante mí, respiro hondo, viene el viento frío a golpear mi rostro y me arranca una sonrisa. Entonces parto, comienzo a correr, siento mis pies golpeando el asfalto y mis respiración y latidos acelerarse. Las heridas ascienden por mis nervios hasta mi cerebro y duele como el infierno, pero no me detengo, echo a reír porque sigo con vida.
jueves, 16 de diciembre de 2010
miércoles, 15 de diciembre de 2010
tiempo
Me conozco tan bien, retengo cada mínimo detalle de mi vida, sé de mis malas costumbre, de las buenas, no me sé mentir, pero sé perdonarme, a veces me cuido mucho, otras veces me olvido y me pierdo... pero estoy conmigo todo el tiempo y me llevo bien...
Ha venido el tiempo me ha pillado sentada en el techo de mi casa en medio de la noche, jugando con pequeñas luces, me ha preguntado que hacia ahí estática, que él no me iba a esperar , que estaba corriendo y que si yo no echaba a correr pronto se me iba a ir de las manos. Pero no me he preocupado, le dije que ahora mismo aunque él no lo sabía era mio y que en realidad no me he perdido ni un segundo de él, "mira ahora" le dije "he descubierto que estas luces siempre han vivido dentro de mí". Ingenuo el tiempo, siempre lo engaño, porque este donde este, mi mente nunca se detiene, mi corazón nunca pide descanso y ahora estoy usando cada segundo en reparar mis latidos.
lunes, 13 de diciembre de 2010
sueño en parque forestal
Me he recostado en el lugar exacto donde por primera vez toqué tus labios, mis manos han comenzado a jugar con el pasto y he mirado al cielo enmarcado por las verdes ramas de los arboles. Me dormí unos minutos y te soñé, vi tus ojos risueños mirarme una vez más y escuché tu risa resonar en mi pecho, dejando un eco alegre en mis sentidos.
Desperté aturdida, con una sonrisa en mis labios, respirando lento, conteniendo el aliento, evadiendo el suspiro que colgaba de mi boca. Sólo me abrazaba el viento, me miraba el sol y me hablaba la ciudad al oído, no había nada físico de ti en ese lugar... eras un rastro de sueños y recuerdos. Aún así yo estaba feliz, me mentí como una profesional, incluso llegando a preguntarme quién era esa extraña que me visitaba en sueños, dejando imágenes tan claras y reales en mi cabeza. Y así fue, quedé feliz pensando que eras un invento de mi mente, que nunca te tuve, menos aún te perdí y suerte la tuya que en el lugar donde te guardé siempre serás una niña, intacta a la tristeza y al paso del tiempo. Porque en la habitación que ocupas en mi corazón el tiempo se detuvo con tu última sonrisa dirigida para mí.
Desperté aturdida, con una sonrisa en mis labios, respirando lento, conteniendo el aliento, evadiendo el suspiro que colgaba de mi boca. Sólo me abrazaba el viento, me miraba el sol y me hablaba la ciudad al oído, no había nada físico de ti en ese lugar... eras un rastro de sueños y recuerdos. Aún así yo estaba feliz, me mentí como una profesional, incluso llegando a preguntarme quién era esa extraña que me visitaba en sueños, dejando imágenes tan claras y reales en mi cabeza. Y así fue, quedé feliz pensando que eras un invento de mi mente, que nunca te tuve, menos aún te perdí y suerte la tuya que en el lugar donde te guardé siempre serás una niña, intacta a la tristeza y al paso del tiempo. Porque en la habitación que ocupas en mi corazón el tiempo se detuvo con tu última sonrisa dirigida para mí.
domingo, 12 de diciembre de 2010
mensaje repentino
Hoy algo extraño me pasó cuando leí este fragmento del libro "hijo de ladrón" de Manuel Rojas.
"Imagínate que tienes una herida en alguna parte de tu cuerpo, en alguna parte que no puedes ubicar exactamente y que no puedes tampoco ver ni tocar y supón que esta herida te duele y amenaza abrirse o se abre cuando te olvidas de ella y haces lo que no debes, inclinarte, correr, luchar o reír, apenas lo intentas, la herida surge, su recuerdo primero, su dolor enseguida"
Aunque mi cabeza debería haberme dicho de inmediato "es un discurso expositivo de tipo narrativo", sí, la psu me tiene estúpida, me puse a divagar, me sentí muy identificada... yo no debo correr aún, aunque quiera, esto ya me ha pasado antes y lo recordé al leer esto. Tengo que hacer las cosas bien, tengo que...
"Imagínate que tienes una herida en alguna parte de tu cuerpo, en alguna parte que no puedes ubicar exactamente y que no puedes tampoco ver ni tocar y supón que esta herida te duele y amenaza abrirse o se abre cuando te olvidas de ella y haces lo que no debes, inclinarte, correr, luchar o reír, apenas lo intentas, la herida surge, su recuerdo primero, su dolor enseguida"
Aunque mi cabeza debería haberme dicho de inmediato "es un discurso expositivo de tipo narrativo", sí, la psu me tiene estúpida, me puse a divagar, me sentí muy identificada... yo no debo correr aún, aunque quiera, esto ya me ha pasado antes y lo recordé al leer esto. Tengo que hacer las cosas bien, tengo que...
jueves, 9 de diciembre de 2010
Mi verdadera manera de sentir
En estos momentos soy un desastre, no sé como he llegado a esta situación, siento un dolor enorme en algún lugar que no sé describir... pero duele tanto que me cuesta respirar. Por qué llegan estas personas a mi vida, a las que les abro mi corazón y luego se van, dejándome enormemente adolorida. Por qué cuando escucho esas promesas que me digo no debo creer, las creo de todos modos y me dejo abrigar por ellas...
Estoy cansada... no quiero permitirle a nadie más la oportunidad de hacerme esto, no quiero escuchar más promesas... no soy reemplazable y estoy harta de que me hagan sentir que lo soy.
Me volví a equivocar, duele tanto hoy que no puedo sentir que lo valió, no hoy, no en mucho tiempo, porque me han vuelto a quebrar y por primera vez no creo... finalmente he perdido la fe. Yo me he estado mintiendo todo este tiempo y creé esa fantasía sobre el amor, no existe tal cosa...
Y es por eso que ya no me habla en las noches, porque yo la he inventado, ella nunca existió sólo he sido yo mintiéndome.
Estoy cansada... no quiero permitirle a nadie más la oportunidad de hacerme esto, no quiero escuchar más promesas... no soy reemplazable y estoy harta de que me hagan sentir que lo soy.
Me volví a equivocar, duele tanto hoy que no puedo sentir que lo valió, no hoy, no en mucho tiempo, porque me han vuelto a quebrar y por primera vez no creo... finalmente he perdido la fe. Yo me he estado mintiendo todo este tiempo y creé esa fantasía sobre el amor, no existe tal cosa...
Y es por eso que ya no me habla en las noches, porque yo la he inventado, ella nunca existió sólo he sido yo mintiéndome.
martes, 7 de diciembre de 2010
Una descarada
Eran las 11 de la noche, con mi amigo Felipe nos preparábamos para abandonar "rockstar" y dirigirnos a la siguiente disco "divas", caminábamos hacia la puerta, cuando una chica se me acercó y me susurró al oído "Eres linda, me gustas" , yo sólo le devolví una sonrisa y seguí hasta la salida.
Al llegar a divas, lo primero que hice fue ir al baño, al salir un sujeto alto y corpulento se abalanzó sobre mí y trato de abrazarme, no alcancé a reaccionar cuando frente a mí apareció la misma chica de rockstar y lo empujó lejos. "Gracias" fue todo lo que dije volviendo a sonreirle y yendo a bailar con Felipe.
Mientras bailábamos, la volví a ver, bailaba cerca de mí, dirigiéndome miradas a ratos, repentinamente se cruzó en mi camino y me sacó el sombrero que llevaba, para ponérselo ella y sonreírme abiertamente. Sin embargo esto no le hizo mucha gracia a su acompañante, quien me lo devolvió diciéndome: "Es mi polola".
Ignoré a ambas por el resto de la noche y sólo seguí bailando con mi amigo, hasta que me cansé y me fui a sentar a la barra a fumarme un cigarro. De pronto escuché una voz decirme "dame un beso" miré y era la misma chica que me había seguido toda la noche "no... tienes polola" le respondí y desvié la mirada. Aún así ignoró mi respuesta y se acercó a robarme un beso, al cual no correspondí y luego se alejó, a los pocos segundos llegó su polola a pedirme que por favor no joteara a su mina, yo sólo le solté un "QUÉ!?".
Creí que sería la ultima vez que vería a esa descarada, pero no, me la volví a encontrar, una semana después, la vi en un rincón de rockstar mirándome, algo nació en mí que no sé describir, sólo caminé hasta ella, le extendí mi mano y le pregunté "quieres bailar?" a lo que respondió afirmativamente. Fuimos a la pista y bailamos, cuando ya estaban por cerrar se acercó a mí y trato de besarme, pero yo aparté mi cara y le dije: "Tienes polola" a lo que ella respondió "pero no está acá" volviendo a tratar de tocar mis labios, yo reí y le dije: "pero yo lo sé" entonces me alejé de ella y agregué : "No siempre puedes hacer todo lo que quieres, hoy no tienes el control" y me fui.
La volví a ver una tercera vez, pero sólo me miró con odio, mientras yo besaba a una chica que me gustaba
Al llegar a divas, lo primero que hice fue ir al baño, al salir un sujeto alto y corpulento se abalanzó sobre mí y trato de abrazarme, no alcancé a reaccionar cuando frente a mí apareció la misma chica de rockstar y lo empujó lejos. "Gracias" fue todo lo que dije volviendo a sonreirle y yendo a bailar con Felipe.
Mientras bailábamos, la volví a ver, bailaba cerca de mí, dirigiéndome miradas a ratos, repentinamente se cruzó en mi camino y me sacó el sombrero que llevaba, para ponérselo ella y sonreírme abiertamente. Sin embargo esto no le hizo mucha gracia a su acompañante, quien me lo devolvió diciéndome: "Es mi polola".
Ignoré a ambas por el resto de la noche y sólo seguí bailando con mi amigo, hasta que me cansé y me fui a sentar a la barra a fumarme un cigarro. De pronto escuché una voz decirme "dame un beso" miré y era la misma chica que me había seguido toda la noche "no... tienes polola" le respondí y desvié la mirada. Aún así ignoró mi respuesta y se acercó a robarme un beso, al cual no correspondí y luego se alejó, a los pocos segundos llegó su polola a pedirme que por favor no joteara a su mina, yo sólo le solté un "QUÉ!?".
Creí que sería la ultima vez que vería a esa descarada, pero no, me la volví a encontrar, una semana después, la vi en un rincón de rockstar mirándome, algo nació en mí que no sé describir, sólo caminé hasta ella, le extendí mi mano y le pregunté "quieres bailar?" a lo que respondió afirmativamente. Fuimos a la pista y bailamos, cuando ya estaban por cerrar se acercó a mí y trato de besarme, pero yo aparté mi cara y le dije: "Tienes polola" a lo que ella respondió "pero no está acá" volviendo a tratar de tocar mis labios, yo reí y le dije: "pero yo lo sé" entonces me alejé de ella y agregué : "No siempre puedes hacer todo lo que quieres, hoy no tienes el control" y me fui.
La volví a ver una tercera vez, pero sólo me miró con odio, mientras yo besaba a una chica que me gustaba
lunes, 6 de diciembre de 2010
Me hiciste pagar
Abrí mi boca para pedir tu perdón, pero me hiciste callar, la rabia se había apoderado de ti y tus ojos de amor de pronto me miraban como a una extraña. Me empujaste haciéndome caer de espaldas sobre el colchón, yo no te dije nada, de algún modo deseaba que te desquitaras, aún lo recuerdo, sentí tu cuerpo sobre el mio, tus piernas me atrapaban, trate de incorporarme para hablar, pero nuevamente me interrumpiste con una fuerte cachetada en la cara, que dejo mi mejilla encendida y mi ojos empañados.
Dijiste que lo sentías... pero que lo necesitabas, tus manos llegaron a mí como golpes, disimulando ser caricias, me decías al oído cuanto me amabas y me odiabas. Yo me sentía ausente... desconectada de mi cuerpo que te observaba sin sorpresa ni reproches. En algún lugar de mi mente, simpatizaba con tu dolor y quería torturarme también. Entonces de la nada tus ojos se llenaron de lágrimas y dijiste: Ves cuanto te amo... te quiero odiar con todas mi fuerzas y estoy acá haciendo el amor contigo. Entonces esa habitación se lleno de un triste amor que nos consumió, ambas llorábamos sin entender como habíamos llegado a tal punto. Cuando todo acabo, tú sólo querías seguir llorando y yo permanecía inmóvil, con la piel arañada, la cara enrojecida y con tus mordidas marcadas. El corazón me pesaba tanto, que quería suplicarte que me lo arrancaras de raíz y me dejaras allí congelada e inexpresiva.
Nos hicimos tanto daño y tantas veces, que olvidarnos y fingir que nunca nos conocimos fue nuestra mejor decisión.
Dijiste que lo sentías... pero que lo necesitabas, tus manos llegaron a mí como golpes, disimulando ser caricias, me decías al oído cuanto me amabas y me odiabas. Yo me sentía ausente... desconectada de mi cuerpo que te observaba sin sorpresa ni reproches. En algún lugar de mi mente, simpatizaba con tu dolor y quería torturarme también. Entonces de la nada tus ojos se llenaron de lágrimas y dijiste: Ves cuanto te amo... te quiero odiar con todas mi fuerzas y estoy acá haciendo el amor contigo. Entonces esa habitación se lleno de un triste amor que nos consumió, ambas llorábamos sin entender como habíamos llegado a tal punto. Cuando todo acabo, tú sólo querías seguir llorando y yo permanecía inmóvil, con la piel arañada, la cara enrojecida y con tus mordidas marcadas. El corazón me pesaba tanto, que quería suplicarte que me lo arrancaras de raíz y me dejaras allí congelada e inexpresiva.
Nos hicimos tanto daño y tantas veces, que olvidarnos y fingir que nunca nos conocimos fue nuestra mejor decisión.
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